
Según el Departamento de Estado, Zimbabwe es uno de los seis países que constituyen los "puestos de avanzada de la tiranía" . Los otros son Corea del Norte, Irán, Cuba, Belarus (ex-Bielorrusia) y Birmania (bautizada Myanmar por la dictadura militar, caso del cual ya nos ocupamos).
En los próximos días nos referiremos al impresionante caso de Belarus y la dictadura plebiscitiaria y publicitaria que se ha instalado allí.
Obviamente que Estados Unidos no es un oráculo inefable para hacer estas calificaciones. No obstante, es inevitable coincidir en este momento con su opinión sobre Zimbabwe y la tragedia por la cual atraviesa ese bellísimo país de Africa del Sur.
A comienzos de los 80, la comunidad internacional contempló con esperanza el advenimiento de un régimen de mayoría negra, democrático, llamado a ser un ejemplo en el proceso de democratización que se iniciaba en el Africa. Robert Mugabe, el histórico líder en la lucha contra el régimen de minoría blanca de Ian Smith, fue elegido primer ministro.
De modo lento pero seguro, lo que Mugabe ha hecho es destruir el país y colocar a su pueblo entre los más necesitados del Africa. Zimbabwe, la ex Rhodesia, tenía un gran potencial de desarrollo y hoy es un país arrasado por la corrupción.
Hace pocas semanas, tuvo lugar un proceso electoral que la oposición ha calificado de fraudulento, al igual que observadores internacionales. El líder opositor y legítimo ganador Morgan TSVANGIRAI, del Movimiento Democrático por el Cambio, acaba de afirmar, sin embargo, que participará en la segunda vuelta electoral la cual, según sostiene, debe efectuarse este mes de mayo.
Es de esperar que el régimen de Mugabe haga lo necesario para seguir perpetuándose en el poder, lo que no puede permitirse. Este es otro de los temas muy concretos que deben formar parte del comunicado de la cumbre ALC-UE.
En los próximos días nos referiremos al impresionante caso de Belarus y la dictadura plebiscitiaria y publicitaria que se ha instalado allí.
Obviamente que Estados Unidos no es un oráculo inefable para hacer estas calificaciones. No obstante, es inevitable coincidir en este momento con su opinión sobre Zimbabwe y la tragedia por la cual atraviesa ese bellísimo país de Africa del Sur.
A comienzos de los 80, la comunidad internacional contempló con esperanza el advenimiento de un régimen de mayoría negra, democrático, llamado a ser un ejemplo en el proceso de democratización que se iniciaba en el Africa. Robert Mugabe, el histórico líder en la lucha contra el régimen de minoría blanca de Ian Smith, fue elegido primer ministro.
De modo lento pero seguro, lo que Mugabe ha hecho es destruir el país y colocar a su pueblo entre los más necesitados del Africa. Zimbabwe, la ex Rhodesia, tenía un gran potencial de desarrollo y hoy es un país arrasado por la corrupción.
Hace pocas semanas, tuvo lugar un proceso electoral que la oposición ha calificado de fraudulento, al igual que observadores internacionales. El líder opositor y legítimo ganador Morgan TSVANGIRAI, del Movimiento Democrático por el Cambio, acaba de afirmar, sin embargo, que participará en la segunda vuelta electoral la cual, según sostiene, debe efectuarse este mes de mayo.
Es de esperar que el régimen de Mugabe haga lo necesario para seguir perpetuándose en el poder, lo que no puede permitirse. Este es otro de los temas muy concretos que deben formar parte del comunicado de la cumbre ALC-UE.






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